Un regalo muy preciado
En el aniversario del fallecimiento de la Rebetzin Jaia Mushka se cuenta una anécdota de Purim relatada por su ayudante, sobre la delicadeza y bondad con que ella trataba los Mishloaj Manot que llegaban a la casa del Rebe.
En el aniversario del fallecimiento de la Rebetzin Jaia Mushka se cuenta una anécdota de Purim relatada por su ayudante, sobre la delicadeza y bondad con que ella trataba los Mishloaj Manot que llegaban a la casa del Rebe.